
Cuando visitas el monasterio del escorial,al ver esa mezcla de austeridad espartana y de inmensidad,no puedes evitar pensar como un señor enclaustrado entre aquellos muros y viviendo como un monje,podía tener el mundo en sus manos y digo en sus manos,porque me parecería de mal gusto decir a sus pies,ya que tenía gota. Felipe II lo mandó construir para conmemorar una victoria sobre el rey de Francia, en pleno apogeo del imperio español y desde allí rigió los destinos de millones de almas,me imagino que él diría almas ya que era un hombre de profundas creencias religiosas.También era bastante erudito y por ese motivo hizo construir una biblioteca en el monasterio a la que legó los volúmenes de la suya propia y además la enriqueció adquiriendo bibliotecas completas a lo largo de todo el mundo.Recorrí asombrado aquella increible galería impresionado entre el tesoro en forma de códices que se puede contemplar al mirar en sus muebles de maderas nobles y el que representa la propia galería con sus frescos y el suelo de marmol.Al llegar al otro extremo vi este extraordinario globo de unas considerables proporciones y que por obra y gracia de la perspectiva,casi encajaba con la pared del fondo de la habitación.Puse la rodilla en tierra y al bajar el punto de vista encajó perfectamente creando el efecto óptico que veis en la foto y haciendo que los frescos parezcan salir de él ,como si el saber de las 7 artes liberales representadas en ellos,hubiesen salido de dicho globo para quedar depositadas en aquél sitio.
Un saludo a todos:
Juan María Cabello.
PD:Mis fotos son copyleft, nada de copyright, es decir, puedes copiarlas y reproducirlas siempre que no las modifiques y hagas referencia a su autor.







pero en los dos años que viviré allí a partir del que viene,es algo que no voy a dejar de hacer.Pero el tango vino a mi,como la montaña fué a mahoma.Fué en la calle Florida,una larguisima calle comercial de la capital bonaerense,parecida a lo que sería la zona por donde está el fnac en Madrid o la calle Sierpes en sevilla.Me encontré con esta curiosa pareja,un señor de unos 60 años y una chica de veintialgo que bailaban de una manera realmente espectacular,la agilidad y destreza del señor eran realmente increibles para su edad.Me paré y casi me fundo media batería haciendoles fotos,algunas de ellas fueron dificiles de conseguir,como todas las que son en movimiento y tuve que usar una velocidad de obturación bastante alta.Esta me gustó particularmente porque desborda sensualidad,como el tango.











